Entrada para ‘Toni Romano’

Adiós, Princesa – Juan Madrid


07.20
2011

¡Cuántas ganas tenía de volver a tener entre manos una novela de Juan Madrid! Siempre he disfrutado con sus obras. Me parecen novelas negras de las de verdad: crudas, realistas, críticas… Así que me hice con la que publicó hace tres años: Adiós, Princesa. Y como no podía ser de otra manera, la satisfacción provocada por su lectura ha sido inmensa.

La novela está protagonizada por el mítico personaje mítico de Juan Madrid: Toni Romano. ¿Qué pasaría si una joven promesa del periodismo conociera a un príncipe y soñara con ser princesa? ¿Qué pasaría si esa joven tuviera un pasado turbio? ¿Y si fuera asesinada? Cuando la presentadora de telediario Lidia Ripoll aparece muerta, Antonio Carpintero se ve obligado a hacerse todas esas preguntas. Su amigo el escritor Juan Delforo (quien lo hizo protagonista de la serie de novelas de Toni Romano) ha sido acusado del crimen. El diario de la periodista lo incrimina en el caso y la investigación policial señala a Carpintero como posible cómplice.

Desde la cárcel, Delforo buscará la ayuda de Toni. Pero el escritor no es quien Toni ha creído durante todos estos años. De hecho, nada ni nadie es lo que parece y Toni Romano tendrá que descubrir quién está detrás de las redes de poder y de influencia.

La novela nos muestra el lado menos glamuroso del enlace del prícipe Felipe y Leticia, ya que nos permite comprender la parte sucia del estado. Se trata, así, de una novela muy realista, con personajes muy humanos y tramas muy adictivas.

Como explica Juan Madrid en una entrevista, al final “todo se reduce” a contar su tiempo “a través de quienes apenas salen en la literatura contemporánea: las putas, los chóferes, los estafadores… que no son más honestos que otros, pero es que ahora todo está escrito desde el punto de vista de jóvenes universitarios”.

Para quien no conozca a Antonio Carpintero (nombre real de Toni Romano) hay que decir que es hijo de limpiabotas y que, en su juventud, trabajó como chico de los recados. Empezó a boxear para intentar escapar del destino que atenazaba a los muchachos de su barrio. Su nombre de boxeador, que todavía utilizan algunos de sus allegados, era Toni Romano.

Le propusieron entrar en la Escuela de Policía cuando comenzaba a ser boxeador profesional. Trabajó durante 20 años en el cuerpo pero acabó dejándolo en 1977. No era capaz de callarse, odiaba tener que detener a ladrones de bolsos y no poder hacer nada contra los ladrones de despacho y políticos corruptos.

Sentía que en vez de defender a los ciudadanos los vigilaba en nombre de unos privilegiados que se aseguraban una policía fiel mediante el soborno y la corrupción. Romano se mueve entre personajes marginales, pobres y ricos. Recorre el centro y Malasaña revelándonos un Madrid depauperado, de bares cutres y salas oscuras. Un mundo donde los “honrados” delincuentes habituales han dejado paso a locos y drogadictos y algunos policías, jueces y fiscales se vuelven ciegos al tráfico de drogas a cambio de un sobresueldo.

Con mi esposa Nuria y Juan Madrid en la Semana Negra de Gijón de 2007.