Entrada para ‘Ricardo Méndez’

Méndez – Francisco González Ledesma


07.25
2011

Cada uno de los libros que leo (o releo) de Francisco González Ledesma, me reafirma en la idea de que es uno de los más grandes escritores, ya no sólo de novela negra, sino de la literatura en lengua castellana.

El libro que he acabado y he saboreado al máximo es Méndez, una colección de 22 relatos cortos que tienen como protagonista al peculiar inspector que recorre las calles de la Barcelona más profunda. Y así es como Ledesma, tomando como excusa o como centro al viejo Méndez, nos habla de la soledad, la triste y gris soledad de todos sus personajes. La soledad de los ricos y, sobre todo, la de los pobres.

Así es como González Ledesma llena las páginas del libro con su excelente virtuosismo, con una honda melancolía y con verdades como puños. No importan en estos relatos cortos la trama detectivesca. Eso sólo es la excusa del autor para hablarnos, y golpear nuestra consciencia, sobreel día a día del ser humano, sobre sus miserias. Así avanza Méndez por esas 22 historias, mostrándose desengañado, sarcástico, solitario y solidario, rebelde, compasivo y, sobre todo, humano, muy humano.

Crónica sentimental en rojo – Francisco González Ledesma


01.15
2011

He decidido releer Crónica sentimental en rojo, obra con la que Francisco González Ledesma ganó el premio Planeta en 1984. Leí la novela en aquellos tiempos, pero tras leer en los últimos años algunas de las aventuras de Méndez, cada vez tengo más claro que Ledesma es uno de mis escritores preferidos.

La serie protagonizada por el inspector Ricardo Méndez es pura novela negra. En estas novelas no sólo cuentan las intrigas investigadoras, los crímenes y las indagaciones. Hay mucho más. Cada obra de Ledesma pone al descubierto las miserias humanas, lo más abyecto del género humano… Y en cada novela, Barcelona se nos muestra como un personaje més. No la Barcelona turística y luminosa, sino la ciudad oscura y decadente.

En medio de este paisaje, Méndez es ese policía de la vieja escuela, irreverente pero entrañable, que se mueve como pez en el agua por las cloacas de la sociedad y que lucha por aquello que su ética le marca.

Un día aparece en la playa de San Salvador el cadáver de una niñacon un pecho amputado. El pecho aparece, después, sobre la mesa de trabajo de la juez Olvido, como si alguien quisiera relacionar el hecho con la fabulosa herencia de Don Carlos Bassagoda, de la que la juez es albacea. Por su parte, Blanca Bassagoda, una de las principales herederas de la fortuna de su padre, recibe constantes presiones y amenazas de Eduardo su marido, del que vive separada. El inspector Méndez le aconseja la protección de un hombre, Richard, ex boxeador y recluso del que él mismo sale fiador. A partir de este instante los dos hombres se ven atrapados en la vorágine que envuelve la herencia de los Bassagoda y a todos los futuros herederos.

Esa es la trama de la historia, pero como digo, hay mucho más. La novela tiene páginas memorables sobre la condición humana.