Archive for abril, 2011

Un lugar incierto – Fred Vargas


04.26
2011

Hacía muchos años que no leía una novela de Fred Vargas y de su comisario Jean-Baptiste Adamsberg.

Un lugar incierto es una novela reposada. Quitando un par de escenas de acción, la intriga va impregnando todos los aspectos de la investigación llevada a cgabo por el comisario.

El comisario Adamsberg se halla en Londres, invitado por Scotland Yard, para asistir a un congreso de tres días. Todo debería transcurrir de manera tranquila, distendida, pero un macabro suceso alerta a su colega inglés: en la entrada del antiguo cementerio de Highgate han aparecido diecisiete zapatos… con sus respectivos pies dentro, cercenados. Mientras comienza la investigación, la delegación francesa al día siguiente regresa a su país. Allí descubren un horrible crimen en un chalet en las afueras de París: un anciano periodista especializado en temas judiciales ha sido, a primera vista, triturado. El comisario, con la ayuda de Danglard, relacionará los dos casos, que le harán seguir una pista de vampiros y cazadores de vampiros que lo conducirá hasta un pequeño pueblo de Serbia…

Personaje curioso este Adamsberg… Muchas veces parece ausente, dibuja y parece estar en las nubes, sigue los rayos de luz alrededor de su cocina moviendo una silla… Sabe que su fuerte no es la precisión analítica ni su habilidad para la deducción, sino la perspicacia y una finísima atención para los elementos anacrónicos: los detecta y memoriza sin dificultad, En cambio, necesita llevar siempre encima una libreta de bolsillo para anotar el nombre y aspecto de sus subordinados, incapaz de recordarlos…

Recuerdo una entrevista donde Vargas, de manera tajante, afirmaba: “Yo no escribo novela negra sino novela de enigmas”.

El inductor – Lee Child


04.20
2011

No me sonaba de nada el nombre de Lee Child cuando comencé la lectura de El inductor. Pero rápidamente la novela me atrapó con una prosa de ritmo y acción vertiginosos. Fui buscando información sobre el autor y vi que su personaje, Jack Reacher, tenía una serie propia compuesta por 15 títulos. Y también leí que muchos comparaban este personaje con el de Harry el Sucio. Y lo cierto es que sí hay algún parecido: personaje violento, justiciero y vengador…

Jack Reacher, ex policía militar, conocido por su destreza, inteligencia y dureza, acepta una misión de alto riesgo: rescatar a una agente de la DEA que, al parecer, fue secuestrada por Zach Beck, un peligroso traficante de drogas. Reacher, se infiltra en la casa de Beck como guardaespaldas del hijo del traficante tras salvar a este chico de un falso secuestro en una misión clandestina que tiene, además, unas cuentas a resolver con un viejo criminal hace ya diez años.

Vuelvo a destacar que estamos ante una novela con mucha fuerza narrativa, de esas que hacen que cueste dejar de leerla. Y veo que, poco a poco, han ido publicándose en España algunas de las obras protagonizadas por Reacher.

La muerte de Stevie Ray Vaughan salva a Eric Clapton


04.17
2011

El 26 de agosto de 1990, Eric Clapton celebra un concierto en el Alpine Valley Music Theatre, de East Troy (Wisconsin). Acabando el concierto, Clapton invita al escenario a Buddy Guy, Robert Cray, Stevie Ray Vaughan y su hermano Jimmie Vaughan para interpretar Sweet Home Chicago.

Una vez finalizado el show, Stevie debía marchar hacia Chicago en coche. Clapton decide cederle su plaza en el helicóptero que tenía contratado. Poco después de despegar, a la una de la madrugada del 27 agosto, el helicóptero tiene un accidente y Vaughan y los otros 4 ocupantes mueren en el acto. La investigación posterior dedujo que el accidente se debió a un error del piloto.

Eric Clapton recibió otro duro golpe de la vida, poco después de la muerte de su hijo de 4 años. Pero el mundo del blues perdió, a los 35 años, a una de sus grandes figuras.

El silencio de los claustros – Alicia Giménez Bartlett


04.13
2011

Hay veces en que dejo pasar el tiempo antes de leer alguno de los libros de una serie protagonizada por un personaje de los que me gusta. Esto es lo que me ha pasado con la última novela protagonizada por Petra Delicado. El silencio de los claustros, de Alicia Giménez Bartlett, se publicó en el 2009, pero yo he acabado de leerla en este fin de semana.

Me gusta Petra Delicado, me gusta ese carácter contradictorio que refleja su nombre: Petra (piedra, dura) Delicado. Tan capaz de lanzar el más grande de los tacos ensañarse con sus superiores y con sus compañeros, como sentir piedad por los más débiles y dejar resbalar alguna lágrima como pasa al final de esta novela. El contrapunto, como buen Sancho Panza, lo pone el subinspector Fermín Garzón, aunque, fruto de la serie televisiva, no consigo alejar de mí cabeza la imagen de Santiago Segura.

En esta octava novela de la serie,  un monje de Poblet experto en arte es asesinado cuando trabajaba en la restauración de una reliquia en un convento de clausura barcelonés. Petra Delicado y su ayudante Fermín, tras el desconcierto inicial, y lo que parece un asesino en serie, se documentan en el Monasterio de Poblet y sobre la pista de las reliquias. La investigación se encamina entonces hacia dos focos: los hechos de la Semana Trágica de 1909, con su ira desatada contra los intereses religiosos; y la oscura trayectoria de la poderosa familia benefactora del convento.

Paralelamente, Petra ha de lidiar con su nueva vida privada: al casarse por tercera vez ha adquirido de golpe cuatro nuevos hijos que terminan de complicarle su ya enrevesada vida.

La resolución del caso es bastante impactante y nos obliga a darle un nuevo sentido a los hechos presentados a lolargo de la novela, que parecen haber estado ahí desde un principio como un tema secundario.

González Ledesma, grande incluso en la enfermedad


04.10
2011

Con retraso, me entero de la enfermedad que ha golpeado al Jefe de los escritores de novela negra: Francisco González Ledesma.  Cada novela de Ledesma que leo o releo me hace crecer el convencimiento de que se trata de uno de los escritores más grandes en lengua castellana.

Gracias al Blog de Negra i Criminal puedo leer el artículo que González Ledesma publicó a finales de marzo en la edición de Catalunya de El País. Me parece espectacular y, por ello, me tomo la licencia de colocarlo aquí.

COMO LLEGAR A SER UN 11-1

Pues sí amigos míos, he llegado cuando menos lo esperaba a ser un 11-1. Llevo un brazalete que así lo atestigua y es inútil que me esconda porque hasta tiene radar.

Les escribo a ustedes desde un lugar bueno pero donde no me gustaría verles nunca: el Hospital Centre Fòrum, después de haber pasado por el Clínic y el Hospital de l’Esperança.

Todo empezó hace tres meses cuando, después de acostarme en perfectas condiciones, me desperté sin saber quién era y con medio cuerpo paralizado, como si no me perteneciese. Había tenido un ictus mientras dormía.

Fui trasladado al hospital y, poco a poco, mi cabeza empezó a orientarse, a reconocer a mis seres queridos y a retomar el hilo de la realidad. Les aseguro que no fue fácil, pues me esperaba un largo camino que aún estoy recorriendo.

La enfermedad te sumerge en un universo inesperado, de entrada ajeno, pero que poco a poco no te queda más remedio que ir asumiendo. En el Clínic recibí asistencia sanitaria de primer orden, como corresponde a su categoría, pero allí pasé también algunos de los peores momentos. Miserias e incomodidades fisiológicas aparte, no me faltó la desolación de ver fallecer a mi compañero de habitación o de presenciar su extremaunción estando convencido de que yo sería el siguiente en seguir sus pasos. Me sentía como un trozo de carne al que había que asistir para todo y sin embargo, en aquellas horas lentas, conservaba en mi interior un pedazo de esperanza, de ilusión por volver a caminar, de recuperar aquellas cosas que habían dejado de ser cotidianas para convertirse en maravillosamente extraordinarias.

También tuve que volver a aprender a hablar. Hasta eso, un charlatán como yo, había perdido. Para iniciar la rehabilitación me enviaron al Hospital de l’Esperança, donde cuentan con un equipo excelente, y donde me convertí, por ocupar la cama primera de la habitación 11, en un 11-1. Las fisioterapeutas, insistentes y tenaces, suelen ser chicas con las que no se les ocurra nunca pelearse porque tienen una fuerza olímpica. La logopeda que me trataba, a mí y a otros muchos en mi situación, era una voluntariosa y extraña mujer que, para reactivar los músculos de la boca, nos daba una orden e inmediatamente su contraria (abre-cierra, estira-contrae), con el consiguiente caos en la sala. Pero lo peor de estar en un hospital son las noches. Las enfermeras iban y venían voz en grito –en mi anterior habitación las veía pasar por el minúsculo fragmento de pasillo que vislumbraba desde la cama-, encendían las luces a horas insospechadas, te sacaban sangre, te tomaban la tensión y te despertaban una y otra vez para darte una pastilla que te ayudara a conciliar el sueño. Paradojas de la vida hospitalaria. Ojalá duerman ustedes a pierna suelta.

Les aseguro que una pareja que resista un ictus resistirá cualquier cosa. El enfermo está insoportable y la esposa convencida de que se equivoca en todo lo que hace, de manera que hasta la más imbécil discusión es posible. Uno se autoconvence –o lo hace la enfermedad- de que sus seres queridos están allí solo para atormentarle, para decirle lo que tiene que hacer, para obligarle a comer y a tragar una cucharada más que siempre es la penúltima.

Ahora estoy, como ya les dije, en el Hospital Fòrum, un centro nuevo y con excelentes instalaciones, pero que queda tan lejos de todo que casi necesitas pasaporte para llegar a él.

Mi mensaje es que se tomen la vida con buen humor. En esta vida se pierden muchas cosas, pero la última debería ser la sonrisa. Confío en que este hombre convertido en número les haya servido para algo. Continuamente recibimos lecciones, y la última me la acaba de dar mi hija. Me lamenté ante ella de no ser más que un paralítico, añoré tiempos pasados, el trabajo como periodista, la actividad del profesional más o menos agitada –a pesar de mi edad la he seguido manteniendo-, el orgullo de hacer un trabajo que te gusta, la pequeña vanidad del reconocimiento. Ella me miró y me replicó: a mí me parece más admirable enfrentarse a la enfermedad con el coraje con que lo está haciendo.

No dedicarle el tiempo suficiente a mis hijas ha sido el gran pecado de mi vida. Una vez iba con la pequeña por la Diagonal y al agarrarle la mano para cruzar la calle me dijo “¿sabes que es la primera vez que me das la mano?” Era tan verdad que me entraron unas ganas secretas de llorar. Si lo que se escribe es una declaración pública, declaro públicamente que la palabra de un hijo te puede enseñar más que las palabras de cien maestros. Perdonen al 11-1. Sigo siendo solamente un 11-1 y creo que no me van a dar ningún cargo en el ministerio, pero al menos espero no ver más miserias. Salud.

El casual origen de The Traveling Willburys


04.08
2011

En 1988 el ex-Beatles George Harrison havia publicado Cloud Nine, un álbum producido por Jeff Lynne (Electric Light Orchestra) y que le llevaría a la cima de las ventas.

La compañía Warner Bros. le pide que componga una cara B para el single This Is Love. En aquella época se acostumbraba a colocar un tema inédito como cara B del single…  George y Jeff habían estado con Tom Petty, Roy Orbison y Bob Dylan en el estudio de este último. Así que Harrison pensó, ¿por qué no utilizar a estos colegas para la grabación?.

El resultado fue Handle With Care. Cuando Harrison la presentó a la compañía,  ésta pensó que no podían desperdiciar una canción como esa como cara B de un single, y sugirieron a Harrison la posibilidad de grabar un álbum. Y Harrison convenció a los otros cuatro músicos…

Así, nace un supergrupo en el que todos cantan, todos tocan la guitarra y todos componen. Desde el principio deciden no usar su propio nombre. George y Jeff habían estado llamado Wilburys a los trozos de las canciones grabadas que tendrían que ser eliminados durante la mezcla de sonido (en inglés, “We’ll bury’ them in the mix”, que puede traducirse como “los enterraremos luego en la mezcla”). Así, llaman primero al grupo The Trembling Wilburys. Jeff les sugiere cambiar por “Traveling“. Y todos estan de acuerdo. Han nacido The Traveling Willburys.

Una canción que nació con la finalidad de ser una cara B, acabó siendo el génesis de un álbum que la revista Rolling Stone considera uno de los 100 mejores de la historia del rock.

El asesino de Bécquer – Vicente Álvarez


04.06
2011

Escribir una entrada sobre El asesino de Bécquer, del escritor vallisoletano Vicente Álvarez, no me es sencillo. Me une una muy buena amistad con Vicente y temo que ello afecte a mi objetividad.

Tras escribir unas cuantas novelas de verdadera literatura, Vicente Álvarez decidió un día adentrarse en la novela de género. Y aquí demuestra encontrarse como pez en el agua.

Con El Necronomicón nazi inicia la serie protagonizada por Ariel Conceiro, un bibliotecario huraño y algo errático, un verdadero detective que se mueve perfectamente entre los libros y la música de Miles Davis.

El asesino de Bécquer es la segunda novela protagonizada por Conceiro. En ella, el brutal asesinato de una mujer pone en alerta a la policía de la tranquila ciudad de Berlai. Junto al cadáver un recorte de peródico relaciona el hecho con Gustavo Adolfo Bécquer, y ante la firme sospecha de que se trata de un asesino en serie, la policía contacta con quien parece conocer mejor que nadie al gran poeta del amor:  Ariel Conceiro.

La visita de la joven, seductora y descarada inspectora Tarilonte y de su compañero Batista, al frente del caso del asesino de Bécquer, romperán la monotonía de la vida de Conceiro con la petición indeclinable de la colaboración en el caso.

Estamos ante una novela que, además de captar tu interés desde las primeras páginas, es verdadera literatura. Vicente demuestra un dominio del lenguaje exquisito. Sobre todo, siempre me ha subyugado su capacidad para encontrar los adjetivos más precisos para transmitirnos las sensaciones que le ineteresan. Y además, El asesino de Bécquer es una novela que lleva tras de si una importantísima labor de investigación sobre el poeta sevillano.

Estoy deseando que se publique la tercera novela de la serie, que sé que ya está escrita y esperando editorial…